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Romántico, Gustavo Adolfo Bécquer, en español Quitar filtros

RománticoGustavo Adolfo Bécquer

Rima XXIII

Por una mirada, un mundo; Por una sonrisa, un cielo; Por un beso... ¡yo no sé Qué te diera por un beso!
RománticoGustavo Adolfo Bécquer

Rima XXIV

Dos rojas lenguas de fuego Que, á un mismo tronco enlazadas, Se aproximan, y al besarse Forman una sola llama; Dos notas que del laud A un tiempo la mano arranca, Y en el espacio se encuentran Y armoniosas se abrazan; Dos olas que vienen juntas A morir sobre una playa, Y que al romper se coronan Con un penacho de plata; Dos jirones de vapor Que del lago se levantan, Y al juntarse allí en el cielo Forman una nube blanca;
RománticoGustavo Adolfo Bécquer

Rima XXXVII

Antes que tú me moriré: escondido En las entrañas ya El hierro llevo con que abrió tu mano La ancha herida mortal! Antes que tú me moriré: y mi espíritu En su empeño tenaz, Sentándose á las puertas de la muerte, Allí te esperará. Con las horas los días, con los días Los años volarán, Y á aquella puerta llamarás al cabo... ¿Quién deja de llamar? Entonces, que tu culpa y tus despojos La tierra guardará, Lavándote en las ondas de la muerte Como en otro Jordán;
RománticoGustavo Adolfo Bécquer

Rima XXXIX

¿A qué me lo decís? lo sé: es mudable, Es altanera y vana y caprichosa; Antes que el sentimiento de su alma, Brotará el agua de la estéril roca. Sé que en su corazón, nido de sierpes, No hay una fibra que al amor responda; Que es una estatua inanimada... pero... Es tan hermosa!
RománticoGustavo Adolfo Bécquer

Rima XXV

Cuando en la noche te envuelven Las alas de tul del sueño, Y tus tendidas pestañas Semejan arcos de ébano, Por escuchar los latidos De tu corazón inquieto, Y reclinar tu dormida Cabeza sobre mi pecho, Diera, alma mía, Cuanto poseo: La luz, el aire Y el pensamiento! Cuando se clavan tus ojos En un invisible objeto, Y tus labios ilumina De una sonrisa el reflejo;
RománticoGustavo Adolfo Bécquer

Rima XXIX

Sobre la falda tenía El libro abierto; En mi mejilla tocaban Sus rizos negros; No veíamos las letras Ninguno, creo; Mas guardábamos ambos Hondo silencio. ¿Cuanto duró? Ni aun entonces Pude saberlo; Sólo sé que no se oía Más que el aliento, Que apresurado escapaba Del labio seco. Sólo sé que nos volvimos Los dos á un tiempo,
RománticoGustavo Adolfo Bécquer

Rima XX

Sabe, si alguna vez tus labios rojos Quema invisible atmósfera abrasada, Que el alma que hablar puede con los ojos, También puede besar con la mirada.
RománticoGustavo Adolfo Bécquer

Rima XVI

Si al mecer las azules campanillas De tu balcón, Crees que suspirando pasa el viento Murmurador, Sabe que, oculto entre las verdes hojas, Suspiro yo. Si al resonar confuso á tus espaldas Vago rumor, Crees que por tu nombre te ha llamado Lejana voz, Sabe que, entre las sombras que te cercan, Te llamo yo. Si se turba medroso en la alta noche Tu corazón, Al sentir en tus labios un aliento Abrasador,
RománticoGustavo Adolfo Bécquer

Rima XLIV

Como en un libro abierto Leo de tus pupilas en el fondo; ¿A qué fingir el labio Risas que se desmienten con los ojos? ¡Llora! No te avergüences De confesar que me quisiste un poco. ¡Llora! Nadie nos mira. Ya ves; yo soy un hombre... ¡y también lloro!
RománticoGustavo Adolfo Bécquer

Rima XL

Su mano entre mis manos, Sus ojos en mis ojos, La amorosa cabeza Apoyada en mi hombro, ¡Dios sabe cuántas veces Con paso perezoso, Hemos vagado juntos Bajo los altos olmos, Que de su casa prestan Misterio y sombra al pórtico! Y ayer... un año apenas Pasado como un soplo, ¡Con qué exquisita gracia, Con qué admirable aplomo, Me dijo, al presentarnos Un amigo oficioso: