Poems on the topic: melancolía

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SadJulio Flórez

Flores negras

Oye: bajo las ruinas de mis pasiones, y en el fondo de esta alma que ya no alegras, entre polvos de ensueños y de ilusiones yacen entumecidas mis flores negras. Ellas son el recuerdo de aquellas horas en que presa en mis brazos te adormecías, mientras yo suspiraba por las auroras de tus ojos, auroras que no eran mías. Ellas son mis dolores, capullos hechos; los intensos dolores que en mis entrañas sepultan sus raíces, cual los helechos en las húmedas grietas de las montañas. Ellas son tus desdenes y tus reproches ocultos en esta alma que ya no alegras; son, por eso, tan negras como las noches de los gélidos polos, mis flores negras.
ContemplativeFederico García Lorca

Camino

No conseguirá nunca tu lanza herir el horizonte. La montaña es un escudo que lo guarda. No sueñes con la sangre de la luna y descansa. Pero deja, camino, que mis plantas exploren la caricia de la rociada. ¡Quiromántico enorme! ¿Conocerás las almas por el débil tatuaje que olvidan en tu espalda?
ContemplativeAntonio Machado

Hacia un ocaso radiante

Hacia un ocaso radiante caminaba el sol de estío, y era, entre nubes de fuego, una trompeta gigante, tras de los álamos verdes de las márgenes del río. Dentro de un olmo sonaba la sempiterna tijera de la cigarra cantora, el monorritmo jovial, entre metal y madera, que es la canción estival. En una huerta sombría, giraban los cangilones de la noria soñolienta. Bajo las ramas oscuras el son del agua se oía. Era una tarde de julio, luminosa y polvorienta. Yo iba haciendo mi camino, absorto en el solitario crepúsculo campesino. Y pensaba: “¡Hermosa tarde, nota de la lira inmensa toda desdén y armonía;
DreamyAntonio Machado

Fue una clara tarde, triste y soñolienta

Fué una clara tarde, triste y soñolienta, tarde de verano. La hiedra asomaba al muro del parque, negra y polvorienta... La fuente sonaba. Rechinó en la vieja cancela mi llave; con agrio ruido abrióse la puerta de hierro mohoso, y, al cerrarse, grave, golpeó el silencio de la tarde muerta. En el solitario parque, la sonora copla borbollante del agua cantora me guió a la fuente. La fuente vertía sobre el blanco mármol su monotonía. La fuente cantaba: ¿Te recuerda, hermano, un sueño lejano mi canto presente?... Fué una tarde lenta del lento verano. Respondí a la fuente:
ContemplativeAntonio Machado

Cante hondo

Yo meditaba absorto, devanando los hilos del hastío y la tristeza, cuando llegó a mi oído, por la ventana de mi estancia, abierta a una caliente noche de verano, el plañir de una copla soñolienta, quebrada por los trémolos sombríos de las músicas magas de mi tierra. ...Y era el Amor, como una roja llama... -Nerviosa mano en la vibrante cuerda ponía un largo suspirar de oro, que se trocaba en surtidor de estrellas-. ...Y era la Muerte, al hombro la cuchilla, el paso largo, torva y esquelética. -Tal cuando yo era niño la soñaba-. Y en la guitarra, resonante y trémula,
SadAlfonsina Storni

Dulce tortura

Polvo de oro en tus manos fué mi melancolía; Sobre tus manos largas desparramé mi vida; Mis dulzuras quedaron a tus manos prendidas; Ahora soy un ánfora de perfumes vacía. Cuánta dulce tortura quietamente sufrida, Cuando, picada el alma de tristeza sombría, Sabedora de engaños, me pasaba los días Besando las dos manos que me ajaban la vida!

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