Poemas tristes

Poemas tristes — una selección de las mejores obras en Poemship.

TristeGustavo Adolfo Bécquer

Rima LXVIII

No sé lo que he soñado En la noche pasada; Triste, muy triste debió ser el sueño, Pues despierto la angustia me duraba. Noté, al incorporarme, Húmeda la almohada, Y por primera vez sentí, al notarlo, De un amargo placer henchirse el alma. Triste cosa es el sueño Que llanto nos arranca; Mas tengo en mi tristeza una alegría... ¡Sé que aún me quedan lágrimas!
TristeGustavo Adolfo Bécquer

Rima LXVI

¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero De los senderos busca; Las huellas de unos pies ensangrentados Sobre la roca dura; Los despojos de un alma hecha jirones En las zarzas agudas; Te dirán el camino que conduce á mi cuna. ¿Adónde voy? El más sombrío y triste De los páramos cruza; Valle de eternas nieves y de eternas Melancólicas brumas. En donde esté una piedra solitaria Sin inscripción alguna, Donde habite el olvido, Allí estará mi tumba.
TristeGustavo Adolfo Bécquer

Rima LX

Mi vida es un erial; Flor que toco se deshoja; Que en mi camino fatal, Alguien va sembrando el mal Para que yo lo recoja.
TristeGustavo Adolfo Bécquer

Rima LIII

Volverán las oscuras golondrinas En tu balcón sus nidos á colgar, Y, otra vez, con el ala á sus cristales Jugando llamarán. Pero aquellas que el vuelo refrenaban Tu hermosura y mi dicha á contemplar, Aquellas que aprendieron nuestros nombres... Esas... ¡no volverán! Volverán las tupidas madreselvas De tu jardín las tapias á escalar, Y otra vez á la tarde, aun más hermosas, Sus flores se abrirán; Pero aquéllas, cuajadas de rocío, Cuyas gotas mirábamos temblar Y caer, como lágrimas del día... Esas... ¡no volverán!
TristeFederico García Lorca

Baladilla de los tres ríos

El río Guadalquivir va entre naranjos y olivos. Los dos ríos de Granada bajan de la nieve al trigo. ¡Ay, amor que se fue y no vino! El río Guadalquivir tiene las barbas granates. Los dos ríos de Granada, uno llanto y otro sangre. ¡Ay, amor que se fue por el aire! Para los barcos de vela Sevilla tiene un camino; por el agua de Granada sólo reman los suspiros.
TristeCésar Vallejo

Setiembre

Aquella noche de Setiembre, fuiste tan buena para mí.... hasta dolerme! Yo no sé lo demás; y para eso, no debiste ser buena, no debiste. Aquella noche sollozaste al verme hermético y tirano, enfermo y triste. Yo no sé lo demás.... y para eso, yo no sé porqué fuí triste.... tan triste....! Sólo esa noche de Setiembre dulce, tuve a tus ojos de Magdala, toda la distancia de Dios.... y te fuí dulce! Y también fué una tarde de Setiembre cuando sembré en tus brasas, desde un auto, los charcos de esta noche de Diciembre.
TristeCésar Vallejo

Piedra negra sobre una piedra blanca

Me moriré en París con aguacero, un día del cual tengo ya el recuerdo. Me moriré en París -y no me corro- tal vez un jueves, como es hoy de otoño. Jueves será, porque hoy, jueves, que proso estos versos, los húmeros me he puesto a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto, con todo mi camino, a verme solo. César Vallejo ha muerto, le pegaban todos sin que él les haga nada; le daban duro con un palo y duro también con una soga; son testigos los días jueves y los huesos húmeros, la soledad, la lluvia, los caminos…
TristeCésar Vallejo

Idilio muerto

Qué estará haciendo esta hora mi andina y dulce Rita de junco y capulí; ahora que me asfixia Bizancio, y que dormita la sangre, como flojo cognac, dentro de mí. Dónde estarán sus manos que en actitud contrita planchaban en las tardes blancuras por venir; ahora, en esta lluvia que me quita las ganas de vivir. Qué será de su falda de franela; de sus afanes; de su andar; de su sabor a cañas de mayo del lugar. Ha de estarse a la puerta mirando algún celaje, y al fin dirá temblando: «Qué frío hay... Jesús!» y llorará en las tejas un pájaro salvaje.
TristeCésar Vallejo

El poeta a su amada

Amada, en esta noche tú te has crucificado sobre los dos maderos curvados de mi beso; y tu pena me ha dicho que Jesús ha llorado, y que hay un viernesanto mas dulce que ese beso. En esta noche rara que tanto me has mirado, la Muerte ha estado alegre y ha cantado en su hueso. En esta noche de Setiembre se ha oficiado mi segunda caída y el mas humano beso. Amada, moriremos los dos juntos, muy juntos; se irá secando a pausas nuestra excelsa amargura; y habrán tocado a sombra nuestros labios difuntos. Y ya no habrán reproches en tus ojos benditos; ni volveré a ofenderte. Y en una sepultura los dos nos dormiremos, como dos hermanitos.
TristeCarlos Pezoa Véliz

Nada

Era un pobre diablo que siempre venía cerca de un gran pueblo donde yo vivía; joven, rubio y flaco, sucio y mal vestido, siempre cabizbajo. . . ¡Tal vez un perdido! Un día de invierno lo encontraron muerto dentro de un arroyo próximo a mi huerto, varios cazadores que con sus lebreles cantando marchaban. . . Entre sus papeles no encontraron nada. . . Los jueces de turno hicieron preguntas al guardián nocturno: éste no sabía nada del extinto; ni el vecino Pérez, ni el vecino Pinto. Una chica dijo que sería un loco o algún vagabundo que comía poco, y un chusco que oía las conversaciones se tentó de risa. . . ¡Vaya unos simplones!
TristeAntonio Machado

Desnuda está la tierra

Desnuda está la tierra, y el alma aulla al horizonte pálido como loba famélica. ¿Qué buscas, poeta, en el ocaso? Amargo caminar, porque el camino pesa en el corazón. El viento helado, y la noche que llega, y la amargura de la distancia... En el camino blanco algunos yertos árboles negrean; en los montes lejanos hay oro y sangre... El sol murió... ¿Qué buscas, poeta, en el ocaso?
TristeAntonio Machado

Amada, el aura dice

Amada, el aura dice tu pura veste blanca... No te verán mis ojos; ¡mi corazón te aguarda! El viento me ha traído tu nombre en la mañana; el eco de tus pasos repite la montaña... No te verán mis ojos; ¡mi corazón te aguarda! En las sombrías torres repican las campanas... No te verán mis ojos; ¡mi corazón te aguarda! Los golpes del martillo dicen la negra caja;