Poemas soñadores

Poemas soñadores — una selección de las mejores obras en Poemship.

SoñadorGustavo Adolfo Bécquer

Rima XXXVIII

Los suspiros son aire, y van al aire. Las lágrimas son agua, y van al mar. Díme, mujer: cuando el amor se olvida, ¿Sabes tú adónde va?
SoñadorGustavo Adolfo Bécquer

Rima XV

Cendal flotante de leve bruma, Rizada cinta de blanca espuma, Rumor sonoro De arpa de oro, Beso del áura, onda de luz, Eso eres tú. Tú, sombra aérea que, cuantas veces Voy á tocarte, te desvaneces Como la llama, como el sonido, Como la niebla, como el gemido Del lago azul. En mar sin playas onda sonante, En el vacío cometa errante, Largo lamento Del ronco viento, Ansia perpetua de algo mejor,
SoñadorGustavo Adolfo Bécquer

Rima I

Yo sé un himno gigante y extraño Que anuncia en la noche del alma una aurora, Y estas páginas son de ese himno Cadencias que el aire dilata en las sombras. Yo quisiera escribirle, del hombre Domando el rebelde, mezquino idioma, Con palabras que fuesen á un tiempo Suspiros y risas, colores y notas. Pero en vano es luchar; que no hay cifra Capaz de encerrarlo, y apenas ¡oh hermosa! Si, teniendo en mis manos las tuyas, Pudiera, al oirlo, cantártelo á solas.
SoñadorFederico García Lorca

Romance de la luna, luna

La luna vino a la fragua con su polisón de nardos. El niño la mira, mira. El niño la está mirando. En el aire conmovido mueve la luna sus brazos y enseña, lúbrica y pura, sus senos de duro estaño. Huye luna, luna, luna. Si vinieran los gitanos, harían con tu corazón collares y anillos blancos. Niño, déjame que baile. Cuando vengan los gitanos, te encontrarán sobre el yunque con los ojillos cerrados.
SoñadorFederico García Lorca

Cancioncilla del primer deseo

En la mañana verde, quería ser corazón. Corazón. Y en la tarde madura quería ser ruiseñor. Ruiseñor. (Alma, ponte color de naranja. Alma, ponte color de amor.) En la mañana viva, yo quería ser yo. Corazón. Y en la tarde caída quería ser mi voz. Ruiseñor.
SoñadorDelmira Agustini

Nocturno

Engarzado en la noche el lago de tu alma, diríase una tela de cristal y de calma tramada por las grandes arañas del desvelo. Nata de agua lustral en vaso de alabastros; espejo de pureza que abrillantas los astros y reflejas la cima de la Vida en un cielo... Yo soy el cisne errante de los sangrientos rastros, voy manchando los lagos y remontando el vuelo.
SoñadorDelmira Agustini

Las alas

Yo tenía... ¡dos alas!... Dos alas, que del azur vivían como dos siderales ¡raíces!... Dos alas, con todos los milagros de la vida, la Muerte y la ilusión. Dos alas. fulmíneas como el velamen de una estrella en fuga; dos alas como dos firmamentos como tormentas, con calmas y con astros... ¿Te acuerdas de la gloria de mis alas?... el áureo campaneo del ritmo; el inefable matiz atesorando
SoñadorAntonio Machado

Yo voy soñando caminos

Yo voy soñando caminos de la tarde. ¡Las colinas doradas, los verdes pinos, las polvorientas encinas!... ¿Adónde el camino irá? Yo voy cantando, viajero a lo largo del sendero... La tarde cayendo está-. "En el corazón tenía la espina de una pasión; logré arrancármela un día: ya no siento el corazón". Y todo el campo un momento se queda, mudo y sombrío, meditando. Suena el viento en los álamos del río.
SoñadorAntonio Machado

Soñé que tú me llevabas

Soñé que tú me llevabas por una blanca vereda, en medio del campo verde, hacia el azul de las sierras, hacia los montes azules, una mañana serena. Sentí tu mano en la mía, tu mano de compañera, tu voz de niña en mi oído como una campana nueva, como una campana virgen de un alba de primavera. ¡Eran tu voz y tu mano, en sueños, tan verdaderas!... Vive, esperanza, ¡quién sabe lo que se traga la tierra!
SoñadorAntonio Machado

Me dijo un alba de la primavera

Me dijo un alba de la primavera: —Yo florecí en tu corazón sombrío ha muchos años, caminante viejo que no cortas las flores del camino. Tu corazón de sombra, ¿acaso guarda el viejo aroma de mis viejos lirios? ¿Perfuman aun mis rosas la alba frente del hada de tu sueño adamantino? Respondí a la mañana: —Sólo tienen cristal los sueños míos. Yo no conozco el hada de mis sueños, ni sé si está mi corazón florido. Pero si aguardas la mañana pura que ha de romper el vaso cristalino, quizás el hada te dará tus rosas; mi corazón, tus lirios.
SoñadorAntonio Machado

La primavera besaba

La primavera besaba suavemente la arboleda, y el verde nuevo brotaba como una verde humareda. Las nubes iban pasando sobre el campo juvenil... Yo vi en las hojas temblando las frescas lluvias de abril. Bajo ese almendro florido, todo cargado de flor —recordé—, yo he maldecido mi juventud sin amor. Hoy, en mitad de la vida, me he parado a meditar... ¡Juventud nunca vivida, quién te volviera a soñar!
SoñadorAntonio Machado

Fue una clara tarde, triste y soñolienta

Fué una clara tarde, triste y soñolienta, tarde de verano. La hiedra asomaba al muro del parque, negra y polvorienta... La fuente sonaba. Rechinó en la vieja cancela mi llave; con agrio ruido abrióse la puerta de hierro mohoso, y, al cerrarse, grave, golpeó el silencio de la tarde muerta. En el solitario parque, la sonora copla borbollante del agua cantora me guió a la fuente. La fuente vertía sobre el blanco mármol su monotonía. La fuente cantaba: ¿Te recuerda, hermano, un sueño lejano mi canto presente?... Fué una tarde lenta del lento verano. Respondí a la fuente: