En paz — Resumen

Amado NervoContemplative

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida, porque nunca me diste ni esperanza fallida, ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje la miel o la hiel de las cosas, fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas: cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno: ¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas noches de mis penas; mas no me prometiste tú sólo noches buenas; y en cambio tuve algunas santamente serenas.

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz. ¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Show the whole poemHide the poem

Aplicación Learn Poems

Prueba la app Learn Poems

Todo lo del entrenador web y más: nuevos ejercicios, grabación de voz y opción de compartir, recordatorios, repaso rápido.

En un tono íntimo y sereno, la voz que habla mira su vida desde la cercanía del final y, en vez de lamentarse, la bendice. Agradece no haber recibido esperanzas falsas, trabajos injustos ni penas inmerecidas: reconoce que fue el arquitecto de su propio destino. Si las cosas le dieron miel o hiel, fue porque él puso en ellas dulzura o amargura; al plantar rosales, cosechó rosas. Acepta que después de la juventud llegue el invierno y que no todas las noches hayan sido buenas, pero recuerda también algunas serenas. La atmósfera es de calma, gratitud y reconciliación, sin amargura ni reproche. Haber amado y sido amado, sentir el sol, le basta para declarar que está en paz: la vida no le debe nada.

Read also

More by Amado Nervo

All poems
RomanticAmado Nervo

El día que me quieras

El día que me quieras tendrá más luz que junio; la noche que me quieras será de plenilunio, con notas de Beethoven vibrando en cada rayo sus inefables cosas,
InspiredAmado Nervo

Éxtasis

Cada rosa gentil ayer nacida, cada aurora que apunta entre sonrojos, dejan mi alma en el éxtasis sumida nunca se cansan de mirar mis ojos
RomanticAmado Nervo

Cobardía

Pasó con su madre, qué rara belleza, qué rubios cabellos de trigo garzul, qué ritmo en el paso, que innata realeza de porte, qué formas bajo el fino tul.