Tarde en el hospital — Resumen

Carlos Pezoa VélizContemplative

Sobre el campo el agua mustia cae fina, grácil, leve; con el agua cae angustia; llueve...

Y pues solo en amplia pieza, yazgo en cama, yazgo enfermo, para espantar la tristeza, duermo.

Pero el agua ha lloriqueado junto a mí, cansada, leve; despierto sobresaltado; llueve...

Entonces, muerto de angustia, ante el panorama inmenso, mientras cae el agua mustia, pienso.

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Un enfermo pasa la tarde solo en una sala de hospital. Afuera cae una lluvia fina, grácil y cansada; adentro, esa agua se mezcla con la angustia. La voz que habla intenta dormir para espantar la tristeza, pero el sonido de la lluvia, como un lloriqueo junto a la cama, lo despierta sobresaltado. No hay diálogo ni movimiento: solo la habitación amplia, el cuerpo enfermo, el agua que no cesa y un pensamiento que se queda girando.

La escena transmite una soledad melancólica y un malestar callado. La repetición de “llueve” imita el ritmo monótono del agua y de la mente. La naturaleza no consuela; más bien parece llorar con el enfermo. Al final, el verbo “pienso” queda abierto, como si la conciencia, igual que la tarde, no encontrara descanso.

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