Poems on the topic: soledad

Poems on the topic “soledad” on Poets.by.

ContemplativeManuel Gutiérrez Nájera

Para entonces

Quiero morir cuando decline el día, en alta mar y con la cara al cielo, donde parezca sueño la agonía, y el alma, un ave que remonta el vuelo. No escuchar los últimos instantes, ya con el cielo y con el mar a solas, más voces ni plegarias sollozantes que el majestuoso tumbo de las olas. Morir cuando la luz, triste, retira sus áureas redes de la onda verde, y ser como ese sol que lento expira: algo muy luminoso que se pierde. Morir, y joven: antes que destruya el tiempo aleve la gentil corona; cuando la vida dice aún: soy tuya, aunque sepamos bien que nos traiciona.
ContemplativeLope de Vega

Noche, fabricadora de embelecos

Noche, fabricadora de embelecos, loca, imaginativa, quimerista, que muestras al que en ti su bien conquista los montes llanos y los mares secos; habitadora de cerebros huecos, mecánica, filósofa, alquimista, encubridora vil, lince sin vista, espantadiza de tus mismos ecos: la sombra, el miedo, el mal se te atribuya, solícita, poeta, enferma, fría, manos del bravo y pies del fugitivo. Que vele o duerma, media vida es tuya: si velo, te lo pago con el día, y si duermo, no siento lo que vivo.
DreamyLope de Vega

Ir y quedarse, y con quedar partirse

Ir y quedarse, y con quedar partirse, partir sin alma, e ir con alma ajena, oír la dulce voz de una sirena y no poder del árbol desasirse; arder como la vela y consumirse, haciendo torres sobre tierna arena; caer de un cielo, y ser demonio en pena, y de serlo jamás arrepentirse; hablar entre las mudas soledades, pedir prestada sobre fe paciencia, y lo que es temporal llamar eterno; creer sospechas y negar verdades, es lo que llaman en el mundo ausencia, fuego en el alma, y en la vida infierno.
DreamyLeopoldo Lugones

La blanca soledad

Bajo la calma del sueño, calma lunar de luminosa seda, la noche como si fuera el blanco cuerpo del silencio, dulcemente en la inmensidad se acuesta. Y desata su cabellera, en prodigioso follaje de alamedas. Nada vive sino el ojo del reloj en la torre tétrica, profundizando inútilmente el infinito como un agujero abierto en la arena. El infinito. Rodado por las ruedas de los relojes,
SadGustavo Adolfo Bécquer

Rima XLIII

Dejé la luz á un lado, y en el borde De la revuelta cama me senté, Mudo, sombrío, la pupila inmóvil Clavada en la pared. ¿Qué tiempo estuve así? No sé: al dejarme La embriaguez horrible del dolor, Espiraba la luz, y en mis balcones Reía el sol. Ni sé tampoco en tan terribles horas En qué pensaba ó qué pasó por mí; Sólo recuerdo que lloré y maldije, Y que en aquella noche envejecí.
SadGustavo Adolfo Bécquer

Rima LX

Mi vida es un erial; Flor que toco se deshoja; Que en mi camino fatal, Alguien va sembrando el mal Para que yo lo recoja.
AnxiousGustavo Adolfo Bécquer

Rima LII

Olas gigantes que os rompéis bramando En las playas desiertas y remotas, Envuelto entre la sábana de espumas, Llevadme con vosotras! Ráfagas de huracán, que arrebatáis Del alto bosque las marchitas hojas, Arrastrado en el ciego torbellino, Llevadme con vosotras! Nubes de tempestad, que rompe el rayo Y en fuego ornáis las desprendidas orlas, Arrebatado entre la niebla oscura, Llevadme con vosotras! Llevadme, por piedad, adonde el vértigo Con la razón me arranque la memoria... ¡Por piedad!... ¡Tengo miedo de quedarme Con mi dolor á solas!
ContemplativeFray Luis de León

Al salir de la cárcel

Aquí la envidia y mentira me tuvieron encerrado. Dichoso el humilde estado del sabio que se retira de aqueste mundo malvado, y con pobre mesa y casa, en el campo deleitoso con sólo Dios se compasa, y a solas su vida pasa, ni envidiado ni envidioso.
RomanticFederico García Lorca

Es verdad

¡Ay, qué trabajo me cuesta quererte como te quiero! Por tu amor me duele el aire, el corazón y el sombrero. ¿Quién me compraría a mí, este cintillo que tengo y esta tristeza de hilo blanco, para hacer pañuelos? ¡Ay, qué trabajo me cuesta quererte como te quiero!
SadCésar Vallejo

Piedra negra sobre una piedra blanca

Me moriré en París con aguacero, un día del cual tengo ya el recuerdo. Me moriré en París -y no me corro- tal vez un jueves, como es hoy de otoño. Jueves será, porque hoy, jueves, que proso estos versos, los húmeros me he puesto a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto, con todo mi camino, a verme solo. César Vallejo ha muerto, le pegaban todos sin que él les haga nada; le daban duro con un palo y duro también con una soga; son testigos los días jueves y los huesos húmeros, la soledad, la lluvia, los caminos…
ContemplativeCarlos Pezoa Véliz

Tarde en el hospital

Sobre el campo el agua mustia cae fina, grácil, leve; con el agua cae angustia; llueve... Y pues solo en amplia pieza, yazgo en cama, yazgo enfermo, para espantar la tristeza, duermo. Pero el agua ha lloriqueado junto a mí, cansada, leve; despierto sobresaltado; llueve... Entonces, muerto de angustia, ante el panorama inmenso, mientras cae el agua mustia, pienso.

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