Poemas románticos

Poemas románticos — una selección de las mejores obras en Poemship.

RománticoGustavo Adolfo Bécquer

Rima XXIII

Por una mirada, un mundo; Por una sonrisa, un cielo; Por un beso... ¡yo no sé Qué te diera por un beso!
RománticoSor Juana Inés de la Cruz

Al que ingrato me deja, busco amante

Al que ingrato me deja, busco amante; al que amante me sigue, dejo ingrata; constante adoro a quien mi amor maltrata, maltrato a quien mi amor busca constante. Al que trato de amor, hallo diamante, y soy diamante al que de amor me trata, triunfante quiero ver al que me mata y mato al que me quiere ver triunfante. Si a éste pago, padece mi deseo; si ruego a aquél, mi pundonor enojo; de entrambos modos infeliz me veo. Pero yo, por mejor partido, escojo; de quien no quiero, ser violento empleo; que, de quien no me quiere, vil despojo.
RománticoRubén Darío

Margarita

Recuerdas que querías ser una Margarita Gautier? Fijo en mi mente tu extraño rostro está, Cuando cenamos juntos, en la primera cita, En una noche alegre que nunca volverá. Tus labios escarlatas de púrpura maldita Sorbían el champaña del fino baccarat; Tus dedos deshojaban la blanca margarita «¡Sí... no... sí... no...» y sabías que te adoraba ya! Después, ¡oh flor de Histeria! llorabas y reías; Tus besos y tus lágrimas tuve en mi boca yo; Tus risas, tus fragancias, tus quejas, eran mías. Y en una tarde triste de los más dulces días, La Muerte, la celosa, por ver si me querías, ¡Como a una margarita de amor, te deshojó!
RománticoMedardo Ángel Silva

El alma en los labios

Cuando de nuestro amor la llama apasionada dentro de tu pecho amante contemples extinguida, ya que sólo por ti la vida me es amada, el día en que me faltes me arrancaré la vida. Porque mi pensamiento, lleno de este cariño que en una hora feliz me hiciera esclavo tuyo, Lejos de tus pupilas es triste como un niño que se duerme soñando en tu acento de arrullo. Para envolverte en besos quisiera ser el viento y quisiera ser todo lo que tu mano toca; ser tu sonrisa, ser hasta tu mismo aliento, para poder estar más cerca de tu boca. Vivo de tu palabra, y eternamente espero llamarte mía, como quien espera un tesoro. lejos de ti comprendo lo mucho que te quiero y, besando tus cartas, ingenuamente lloro.
RománticoGustavo Adolfo Bécquer

Rima XXXVII

Antes que tú me moriré: escondido En las entrañas ya El hierro llevo con que abrió tu mano La ancha herida mortal! Antes que tú me moriré: y mi espíritu En su empeño tenaz, Sentándose á las puertas de la muerte, Allí te esperará. Con las horas los días, con los días Los años volarán, Y á aquella puerta llamarás al cabo... ¿Quién deja de llamar? Entonces, que tu culpa y tus despojos La tierra guardará, Lavándote en las ondas de la muerte Como en otro Jordán;
RománticoGustavo Adolfo Bécquer

Rima XXXIX

¿A qué me lo decís? lo sé: es mudable, Es altanera y vana y caprichosa; Antes que el sentimiento de su alma, Brotará el agua de la estéril roca. Sé que en su corazón, nido de sierpes, No hay una fibra que al amor responda; Que es una estatua inanimada... pero... Es tan hermosa!
RománticoGustavo Adolfo Bécquer

Rima XXV

Cuando en la noche te envuelven Las alas de tul del sueño, Y tus tendidas pestañas Semejan arcos de ébano, Por escuchar los latidos De tu corazón inquieto, Y reclinar tu dormida Cabeza sobre mi pecho, Diera, alma mía, Cuanto poseo: La luz, el aire Y el pensamiento! Cuando se clavan tus ojos En un invisible objeto, Y tus labios ilumina De una sonrisa el reflejo;
RománticoGustavo Adolfo Bécquer

Rima XXIX

Sobre la falda tenía El libro abierto; En mi mejilla tocaban Sus rizos negros; No veíamos las letras Ninguno, creo; Mas guardábamos ambos Hondo silencio. ¿Cuanto duró? Ni aun entonces Pude saberlo; Sólo sé que no se oía Más que el aliento, Que apresurado escapaba Del labio seco. Sólo sé que nos volvimos Los dos á un tiempo,
RománticoGustavo Adolfo Bécquer

Rima XXIV

Dos rojas lenguas de fuego Que, á un mismo tronco enlazadas, Se aproximan, y al besarse Forman una sola llama; Dos notas que del laud A un tiempo la mano arranca, Y en el espacio se encuentran Y armoniosas se abrazan; Dos olas que vienen juntas A morir sobre una playa, Y que al romper se coronan Con un penacho de plata; Dos jirones de vapor Que del lago se levantan, Y al juntarse allí en el cielo Forman una nube blanca;
RománticoGustavo Adolfo Bécquer

Rima XX

Sabe, si alguna vez tus labios rojos Quema invisible atmósfera abrasada, Que el alma que hablar puede con los ojos, También puede besar con la mirada.
RománticoGustavo Adolfo Bécquer

Rima XVI

Si al mecer las azules campanillas De tu balcón, Crees que suspirando pasa el viento Murmurador, Sabe que, oculto entre las verdes hojas, Suspiro yo. Si al resonar confuso á tus espaldas Vago rumor, Crees que por tu nombre te ha llamado Lejana voz, Sabe que, entre las sombras que te cercan, Te llamo yo. Si se turba medroso en la alta noche Tu corazón, Al sentir en tus labios un aliento Abrasador,