Poemas románticos

Poemas románticos — una selección de las mejores obras en Poemship.

RománticoGustavo Adolfo Bécquer

Rima XLIV

Como en un libro abierto Leo de tus pupilas en el fondo; ¿A qué fingir el labio Risas que se desmienten con los ojos? ¡Llora! No te avergüences De confesar que me quisiste un poco. ¡Llora! Nadie nos mira. Ya ves; yo soy un hombre... ¡y también lloro!
RománticoGustavo Adolfo Bécquer

Rima XL

Su mano entre mis manos, Sus ojos en mis ojos, La amorosa cabeza Apoyada en mi hombro, ¡Dios sabe cuántas veces Con paso perezoso, Hemos vagado juntos Bajo los altos olmos, Que de su casa prestan Misterio y sombra al pórtico! Y ayer... un año apenas Pasado como un soplo, ¡Con qué exquisita gracia, Con qué admirable aplomo, Me dijo, al presentarnos Un amigo oficioso:
RománticoGustavo Adolfo Bécquer

Rima XIII

Tu pupila es azul, y cuando ríes, Su claridad suave me recuerda El trémulo fulgor de la mañana Que en el mar se refleja. Tu pupila es azul, y cuando lloras, Las trasparentes lágrimas en ella Se me figuran gotas de rocío Sobre una violeta. Tu pupila es azul, y si en su fondo Como un punto de luz radia una idea, Me parece en el cielo de la tarde ¡Una perdida estrella!
RománticoGustavo Adolfo Bécquer

Rima XI

Yo soy ardiente, yo soy morena, Yo soy el símbolo de la pasión; De ansia de goces mi alma está llena. — ¿A mí me buscas? — No es á tí; no. —Mi frente es pálida; mis trenzas de oro: Puedo brindarte dichas sin fin; Yo de ternura guardo un tesoro. —¿A mí me llamas?—No; no es á tí. —Yo soy un sueño, un imposible, Vano fantasma de niebla y luz; Soy incorpórea, soy intangible; No puedo amarte.—¡Oh, ven; ven tú!
RománticoGustavo Adolfo Bécquer

Rima X

Los invisibles átomos del aire En derredor palpitan y se inflaman; El cielo se deshace en rayos de oro; La tierra se estremece alborozada; Oigo flotando en olas de armonía Rumor de besos y batir de alas; Mis párpados se cierran... ¿Qué sucede? —¡Es el amor que pasa!
RománticoGustavo Adolfo Bécquer

Rima IX

Besa el aura que gime blandamente Las leves ondas que jugando riza; El sol besa á la nube en Occidente Y de púrpura y oro la matiza; La llama en derredor del tronco ardiente Por besar á otra llama se desliza, Y hasta el sáuce, inclinándose á su peso, Al río que le besa, vuelve un beso.
RománticoGarcilaso de la Vega

Soneto XXIII

En tanto que de rosa y azucena se muestra la color en vuestro gesto, y que vuestro mirar ardiente, honesto, enciende el corazón y lo refrena, y en tanto que el cabello, que en la vena del oro se escogió, con vuelo presto, por el hermoso cuello blanco, enhiesto, el viento mueve, esparce y desordena; coged de vuestra alegre primavera el dulce fruto, antes que el tiempo airado cubra de nieve la hermosa cumbre. Marchitará la rosa el viento helado, todo lo mudará la edad ligera, por no hacer mudanza en su costumbre.
RománticoFederico García Lorca

Gacela del amor imprevisto

Nadie comprendía el perfume de la oscura magnolia de tu vientre. Nadie sabía que martirizabas un colibrí de amor entre los dientes. Mil caballitos persas se dormían en la plaza con luna de tu frente, mientras que yo enlazaba cuatro noches tu cintura, enemiga de la nieve. Entre yeso y jazmines, tu mirada era un pálido ramo de simientes. Yo busqué, para darte, por mi pecho las letras de marfil que dicen siempre, siempre, siempre: jardín de mi agonía, tu cuerpo fugitivo para siempre, la sangre de tus venas en mi boca, tu boca ya sin luz para mi muerte.
RománticoFederico García Lorca

Es verdad

¡Ay, qué trabajo me cuesta quererte como te quiero! Por tu amor me duele el aire, el corazón y el sombrero. ¿Quién me compraría a mí, este cintillo que tengo y esta tristeza de hilo blanco, para hacer pañuelos? ¡Ay, qué trabajo me cuesta quererte como te quiero!
RománticoDelmira Agustini

El intruso

Amor, la noche estaba trágica y sollozante cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura; luego, la puerta abierta sobre la sombra helante, tu sombra fue una mancha de luz y de blancura. Todo aquí lo alumbraron tus ojos de diamante; bebieron en mi copa tus labios de frescura, y descansó en mi almohada tu cabeza fragante; me encantó tu descaro y adoré tu locura. Y hoy río si tu ríes, y canto si tú cantas; y si tú duermes, duermo como un perro a tus plantas. Hoy llevo hasta en mi sombra tu olor de primavera; y tiemblo si tu mano toca la cerradura, ¡y bendigo la noche sollozante y oscura que floreció en mi vida tu boca tempranera!
RománticoAmado Nervo

El día que me quieras

El día que me quieras tendrá más luz que junio; la noche que me quieras será de plenilunio, con notas de Beethoven vibrando en cada rayo sus inefables cosas, y habrá juntas más rosas que en todo el mes de mayo. Las fuertes cristalinas irán por las laderas saltando cantarinas, el día que me quieras. El día que me quieras, los sotos escondidos resonarán arpegios nunca antes oídos. Éxtasis de tus ojos, todas las primaveras que hubo y habrá en el mundo, serán cuando me quieras. Tomadas de la mano, cual rubias hermanitas luciendo golas cándidas, irán las margaritas
RománticoAmado Nervo

Cobardía

Pasó con su madre, qué rara belleza, qué rubios cabellos de trigo garzul, qué ritmo en el paso, que innata realeza de porte, qué formas bajo el fino tul. Pasó con su madre, volvió la cabeza, me clavó muy hondo su mirada azul. Quedé como en éxtasis; con febril premura ¡Síguela! gritaron cuerpo y alma al par. Pero tuve miedo de amar con locura, de abrir mis heridas, que suelen sangrar, y no obstante toda mi sed de ternura, cerrando los ojos, la dejé pasar.
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