Allá, en las tierras altas — Resumen

Antonio MachadoContemplative

Allá, en las tierras altas, por donde traza el Duero su curva de ballesta en torno a Soria, entre plomizos cerros y manchas de raídos encinares, mi corazón está vagando, en sueños... ¿No ves, Leonor, los álamos del río con sus ramajes yertos? Mira el Moncayo azul y blanco; dame tu mano y paseemos. Por estos campos de la tierra mía, bordados de olivares polvorientos, voy caminando solo, triste, cansado, pensativo y viejo.

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El hablante evoca desde la distancia las tierras altas de Soria: el Duero rodeando la ciudad, los cerros plomizos, los encinares raídos. Su corazón, dice, sigue vagando en sueños por ese paisaje. En mitad de esa evocación se dirige a Leonor y le pide que mire los álamos del río con las ramas yertas y el Moncayo azul y blanco; quiere pasear con ella, tomar su mano. Pero el final cambia el tono: en esos mismos campos de su tierra, bordados de olivares polvorientos, se ve caminando solo, triste, cansado, pensativo y viejo. La voz transmite una melancolía honda: el paisaje aparece a la vez hermoso y áspero, y la compañía deseada de Leonor es solo recuerdo o sueño. Queda la sensación de un paseo imaginario que acaba en soledad.

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