El hablante se dirige a una persona querida y le pregunta cómo puede vivir la rosa que ha prendido junto a su corazón. No es una duda literal: la rosa representa algo delicado, frágil y hermoso, mientras que el corazón de la otra persona se sugiere como un volcán, lleno de pasión, ardor o peligro. La sorpresa del hablante viene de ver convivir lo tierno con lo abrasador. Nunca antes había visto en la tierra una flor sobre un volcán, y eso le provoca una mezcla de asombro y admiración. El tono es íntimo y algo contenido, como una confidencia. Más que explicar, el hablante deja flotando la pregunta, y esa imagen breve crea un clima intenso, entre la ternura y el vértigo.
Rima XXII — Resumen
¿Cómo vive esa rosa que has prendido Junto á tu corazón? Nunca hasta ahora contemplé en la tierra Sobre el volcán la flor.