Rima XXX — Resumen

Asomaba á sus ojos una lágrima y á mi labio una frase de perdón; Habló el orgullo y se enjugó su llanto, Y la frase en mis labios espiró.

Yo voy por un camino, ella por otro; Pero al pensar en nuestro mutuo amor, Yo digo aún: ¿por qué callé aquel día? Y ella dirá: ¿por qué no lloré yo?

Mostrar el poema completoOcultar el poema

Aplicación Learn Poems

Prueba la app Learn Poems

Todo lo del entrenador web y más: nuevos ejercicios, grabación de voz y opción de compartir, recordatorios, repaso rápido.

Aquel encuentro roto se condensa en una escena brevísima: a ella le asoma una lágrima y a él, una frase de perdón está a punto de brotar. Pero habla el orgullo; ella se seca los ojos y las palabras mueren antes de nacer. Después, cada uno sigue su camino, aunque el recuerdo del amor mutuo los persigue. Él todavía se pregunta por qué calló aquel día; supone que ella se pregunta por qué no lloró. No hay gritos ni acusaciones: solo una melancolía serena, la conciencia de que un gesto de ternura quedó atrapado por el amor propio. Esa duda compartida —su silencio y su llanto contenidos— sostiene la sensación de una pérdida pequeña pero definitiva. Aunque el orgullo ganó aquel instante, ninguno termina de perdonarse. Por eso queda un eco amargo: la ternura existió, pero no bastó; cada uno arrastra su reproche en soledad.

Lee también

Más de Gustavo Adolfo Bécquer

Todos los poemas
AnsiosoGustavo Adolfo Bécquer

Rima LII

Olas gigantes que os rompéis bramando En las playas desiertas y remotas, Envuelto entre la sábana de espumas, Llevadme con vosotras!
RománticoGustavo Adolfo Bécquer

Rima XLIV

Como en un libro abierto Leo de tus pupilas en el fondo; ¿A qué fingir el labio Risas que se desmienten con los ojos?
TristeGustavo Adolfo Bécquer

Rima XLVI

Me ha herido recatándose en las sombras, Sellando con un beso su traición. Los brazos me echó al cuello, y por la espalda Partióme á sangre fría el corazón.