Dikter om ämnet: primavera

Dikter om ämnet ”primavera” på Poets.by.

InspireradGustavo Adolfo Bécquer

Rima IV

No digais que agotado su tesoro, De asuntos falta, enmudeció la lira: Podrá no haber poetas; pero siempre Habrá poesía. Mientras las ondas de la luz al beso Palpiten encendidas; Mientras el sol las desgarradas nubes De fuego y oro vista; Mientras el aire en su regazo lleve Perfumes y armonías; Mientras haya en el mundo primavera, ¡Habrá poesía! Mientras la ciencia á descubrir no alcance Las fuentes de la vida, Y en el mar ó en el cielo haya un abismo Que al cálculo resista;
RomantiskGarcilaso de la Vega

Soneto XXIII

En tanto que de rosa y azucena se muestra la color en vuestro gesto, y que vuestro mirar ardiente, honesto, enciende el corazón y lo refrena, y en tanto que el cabello, que en la vena del oro se escogió, con vuelo presto, por el hermoso cuello blanco, enhiesto, el viento mueve, esparce y desordena; coged de vuestra alegre primavera el dulce fruto, antes que el tiempo airado cubra de nieve la hermosa cumbre. Marchitará la rosa el viento helado, todo lo mudará la edad ligera, por no hacer mudanza en su costumbre.
RomantiskDelmira Agustini

El intruso

Amor, la noche estaba trágica y sollozante cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura; luego, la puerta abierta sobre la sombra helante, tu sombra fue una mancha de luz y de blancura. Todo aquí lo alumbraron tus ojos de diamante; bebieron en mi copa tus labios de frescura, y descansó en mi almohada tu cabeza fragante; me encantó tu descaro y adoré tu locura. Y hoy río si tu ríes, y canto si tú cantas; y si tú duermes, duermo como un perro a tus plantas. Hoy llevo hasta en mi sombra tu olor de primavera; y tiemblo si tu mano toca la cerradura, ¡y bendigo la noche sollozante y oscura que floreció en mi vida tu boca tempranera!
DrömmandeAntonio Machado

Soñé que tú me llevabas

Soñé que tú me llevabas por una blanca vereda, en medio del campo verde, hacia el azul de las sierras, hacia los montes azules, una mañana serena. Sentí tu mano en la mía, tu mano de compañera, tu voz de niña en mi oído como una campana nueva, como una campana virgen de un alba de primavera. ¡Eran tu voz y tu mano, en sueños, tan verdaderas!... Vive, esperanza, ¡quién sabe lo que se traga la tierra!
DrömmandeAntonio Machado

Me dijo un alba de la primavera

Me dijo un alba de la primavera: —Yo florecí en tu corazón sombrío ha muchos años, caminante viejo que no cortas las flores del camino. Tu corazón de sombra, ¿acaso guarda el viejo aroma de mis viejos lirios? ¿Perfuman aun mis rosas la alba frente del hada de tu sueño adamantino? Respondí a la mañana: —Sólo tienen cristal los sueños míos. Yo no conozco el hada de mis sueños, ni sé si está mi corazón florido. Pero si aguardas la mañana pura que ha de romper el vaso cristalino, quizás el hada te dará tus rosas; mi corazón, tus lirios.
DrömmandeAntonio Machado

La primavera besaba

La primavera besaba suavemente la arboleda, y el verde nuevo brotaba como una verde humareda. Las nubes iban pasando sobre el campo juvenil... Yo vi en las hojas temblando las frescas lluvias de abril. Bajo ese almendro florido, todo cargado de flor —recordé—, yo he maldecido mi juventud sin amor. Hoy, en mitad de la vida, me he parado a meditar... ¡Juventud nunca vivida, quién te volviera a soñar!
EftertänksamAntonio Machado

A un olmo seco

Al olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido, con las lluvias de abril y el sol de mayo algunas hojas verdes le han salido. ¡El olmo centenario en la colina que lame el Duero! Un musgo amarillento le mancha la corteza blanquecina al tronco carcomido y polvoriento. No será, cual los álamos cantores que guardan el camino y la ribera, habitado de pardos ruiseñores. Ejército de hormigas en hilera va trepando por él, y en sus entrañas urden sus telas grises las arañas. Antes que te derribe, olmo del Duero, con su hacha el leñador, y el carpintero
RomantiskAmado Nervo

El día que me quieras

El día que me quieras tendrá más luz que junio; la noche que me quieras será de plenilunio, con notas de Beethoven vibrando en cada rayo sus inefables cosas, y habrá juntas más rosas que en todo el mes de mayo. Las fuertes cristalinas irán por las laderas saltando cantarinas, el día que me quieras. El día que me quieras, los sotos escondidos resonarán arpegios nunca antes oídos. Éxtasis de tus ojos, todas las primaveras que hubo y habrá en el mundo, serán cuando me quieras. Tomadas de la mano, cual rubias hermanitas luciendo golas cándidas, irán las margaritas