Las alas — Resumen

Yo tenía... ¡dos alas!... Dos alas, que del azur vivían como dos siderales ¡raíces!... Dos alas, con todos los milagros de la vida, la Muerte y la ilusión. Dos alas. fulmíneas como el velamen de una estrella en fuga; dos alas como dos firmamentos como tormentas, con calmas y con astros...

¿Te acuerdas de la gloria de mis alas?... el áureo campaneo del ritmo; el inefable matiz atesorando el Iris todo, más un Iris nuevo ofuscante y divino. que adorarán las plenas pupilas del futuro (¡Las pupilas maduras a toda luz!)... el vuelo...

El vuelo ardiente, adorante y único, que tanto tiempo atormentó los cielos, despertó soles, bólidos, tormentas, abrillantó los rayos y los astros; y la amplitud: tenían calor y sombra para todo el mundo, y hasta incubar más allá pudieron.

Un día, raramente desmayados a la tierra, yo me adormí en las felpas profundas de este bosque... ¡Soñe divinas cosas!... Una sonrisa tuya me despertó, paréceme... ¡Y no siento mis alas! ¿Mis alas?...

-Yo las vi deshacerse entre mis brazos... ¡Era como un deshielo!

Show the whole poemHide the poem

Aplicación Learn Poems

Prueba la app Learn Poems

Todo lo del entrenador web y más: nuevos ejercicios, grabación de voz y opción de compartir, recordatorios, repaso rápido.

La voz poética recuerda haber tenido dos alas inmensas, luminosas, unidas al cielo, a las estrellas y a los milagros. Su vuelo era ardiente y casi divino: despertaba soles, tormentas y parecía abarcar el mundo entero. Sin embargo, un día cae adormecida en un bosque, sueña cosas maravillosas y una sonrisa la despierta. Entonces descubre que ya no siente sus alas: las ve deshacerse entre sus brazos como un deshielo.

El poema crea un clima de nostalgia, asombro y pérdida. Esas alas parecen representar la libertad, la inspiración o una fuerza visionaria que se disuelve al contacto con el amor o la realidad. No hay enojo, sino una melancolía suave y extraña. El final, íntimo y silencioso, deja a la voz ante un vacío profundo: la conciencia de que algo inmenso se ha desvanecido para siempre.

Read also

More by Delmira Agustini

All poems
RomanticDelmira Agustini

El intruso

Amor, la noche estaba trágica y sollozante cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura; luego, la puerta abierta sobre la sombra helante, tu sombra fue una mancha de luz y de blancura.
DreamyDelmira Agustini

Nocturno

Engarzado en la noche el lago de tu alma, diríase una tela de cristal y de calma tramada por las grandes arañas del desvelo. Nata de agua lustral en vaso de alabastros;