La rima responde a quienes afirman que la lira enmudeció y que ya no hay asuntos para la poesía. El hablante no discute con amargura; afirma con serenidad que, aunque no haya poetas, siempre habrá poesía. La repetición de «mientras» teje una letanía de realidades que mantienen viva esa promesa: la luz, el sol entre nubes, la primavera, los perfumes, los abismos que la ciencia no explica, el misterio del destino humano, la alegría contenida, el llanto sin lágrimas, la lucha entre razón y sentimiento, los recuerdos, la mirada mutua y el beso que une dos almas. El tono íntimo y esperanzado crea un ambiente contemplativo y cálido: no se apoya en grandes hazañas, sino en lo cotidiano y en lo que nos conmueve. La poesía aparece como algo inseparable de la vida y del amor, una presencia que renace con cada experiencia humana.
Rima IV — Resumen
No digais que agotado su tesoro, De asuntos falta, enmudeció la lira: Podrá no haber poetas; pero siempre Habrá poesía.
Mientras las ondas de la luz al beso Palpiten encendidas; Mientras el sol las desgarradas nubes De fuego y oro vista;
Mientras el aire en su regazo lleve Perfumes y armonías; Mientras haya en el mundo primavera, ¡Habrá poesía!
Mientras la ciencia á descubrir no alcance Las fuentes de la vida, Y en el mar ó en el cielo haya un abismo Que al cálculo resista;
Mientras la humanidad siempre avanzando No sepa á do camina; Mientras haya un misterio para el hombre, ¡Habrá poesía!
Mientras sintamos que se alegra el alma, Sin que los labios rían; Mientras se llore sin que el llanto acuda A nublar la pupila;
Mientras el corazón y la cabeza Batallando prosigan; Mientras haya esperanzas y recuerdos, ¡Habrá poesía!
Mientras haya unos ojos que reflejen Los ojos que los miran; Mientras responda el labio suspirando Al labio que suspira;
Mientras sentirse puedan en un beso Dos almas confundidas; Mientras exista una mujer hermosa, ¡Habrá poesía!