Rima LXVIII — Resumen

No sé lo que he soñado En la noche pasada; Triste, muy triste debió ser el sueño, Pues despierto la angustia me duraba.

Noté, al incorporarme, Húmeda la almohada, Y por primera vez sentí, al notarlo, De un amargo placer henchirse el alma.

Triste cosa es el sueño Que llanto nos arranca; Mas tengo en mi tristeza una alegría... ¡Sé que aún me quedan lágrimas!

Show the whole poemHide the poem

Aplicación Learn Poems

Prueba la app Learn Poems

Todo lo del entrenador web y más: nuevos ejercicios, grabación de voz y opción de compartir, recordatorios, repaso rápido.

El hablante despierta sin recordar qué soñó, pero con una angustia que se prolonga en la vigilia. Al incorporarse, nota la almohada húmeda y comprende que ha llorado dormido. Ese descubrimiento, lejos de abatirlo, le produce un amargo placer: siente el alma henchida por una mezcla extraña de dolor y consuelo. El poema no se detiene en el contenido del sueño, sino en la huella emocional que este deja en el cuerpo y en el ánimo. La voz poética confiesa que un sueño capaz de arrancar lágrimas es algo triste, pero encuentra en esa misma tristeza una alegría íntima.

El ambiente es nocturno, silencioso y contenido. No hay gritos ni desesperación, sino una melancolía serena. La paradoja final —«¡Sé que aún me quedan lágrimas!»— convierte el llanto en señal de vida interior: todavía puede sentir, y eso lo alivia. El poema sugiere que, a veces, llorar sin saber por qué es una forma de comprobar que no se está del todo insensible.

Read also

More by Gustavo Adolfo Bécquer

All poems
SadGustavo Adolfo Bécquer

Rima XLVI

Me ha herido recatándose en las sombras, Sellando con un beso su traición. Los brazos me echó al cuello, y por la espalda Partióme á sangre fría el corazón.
SadGustavo Adolfo Bécquer

Rima LXXI

No dormía; vagaba en ese limbo En que cambian de forma los objetos, Misteriosos espacios que separan La vigilia del sueño.
RomanticGustavo Adolfo Bécquer

Rima XXIII

Por una mirada, un mundo; Por una sonrisa, un cielo; Por un beso... ¡yo no sé Qué te diera por un beso!