El hablante revive una cita alegre e irrepetible con una mujer que quería parecerse a Margarita Gautier, la célebre heroína de La dama de las camelias. La escena está cargada de sensualidad y artificio: los labios rojos, el champán en copa de baccarat, los pétalos de la margarita que ella deshoja mientras alterna “sí... no... sí... no...”, y él ya la adora. Ese juego entre deseo y negación anticipa el final. Después la recuerda como “flor de Histeria”, entre llanto y risa, dueña de sus besos, lágrimas y quejas. El tono se vuelve elegíaco cuando dice que la Muerte, celosa, la deshojó como a una margarita de amor. La imagen transforma el juego infantil en destino: la amada no solo amó como Margarita, sino que murió como una flor arrancada pétalo a pétalo. Predomina una melancolía sensual y un lamento íntimo, apenas atemperado por la elegancia del verso.
Margarita — Resumen
Recuerdas que querías ser una Margarita Gautier? Fijo en mi mente tu extraño rostro está, Cuando cenamos juntos, en la primera cita, En una noche alegre que nunca volverá.
Tus labios escarlatas de púrpura maldita Sorbían el champaña del fino baccarat; Tus dedos deshojaban la blanca margarita «¡Sí... no... sí... no...» y sabías que te adoraba ya!
Después, ¡oh flor de Histeria! llorabas y reías; Tus besos y tus lágrimas tuve en mi boca yo; Tus risas, tus fragancias, tus quejas, eran mías.
Y en una tarde triste de los más dulces días, La Muerte, la celosa, por ver si me querías, ¡Como a una margarita de amor, te deshojó!